Navidades en Londres. El sueño de cualquier adolescente normal. Yo
odio Londres y sus alrededores. Prácticamente detesto toda
Inglaterra.
Os preguntareis por qué, y eso queridos amigos, lo sabréis en su
momento.
Hoy es 21 de diciembre, se supone que el fin del mundo. Una vez más
los Mayas se equivocarán. Y si no es así, se lo agradeceré desde
el más allá.
La Navidad es una época muy bonita para pasar en familia. Lástima
que a mi me abandonaran al poco de nacer.
Vivo en Exeter con mi familia de acogida desde que tenía cinco años.
Stacey, mi 'madre', es un encanto, le tengo muchisimo aprecio, es la
madre que nunca tuve. La señora que me parió es una gran ejecutiva
en una de las más prestigiosas empresas de Nueva York. No se el
motivo por el cual me abandonó y ni si quiera intentó saber algo de
mi, pero para mi murió hace bastantes años. Luego esta Jhon, mi
'padre', no tengo demasiado trato con el, pero siempre está ahí, y
ya me lo demostró muchas veces. También tengo a Liam, mi 'hermano'
nos pasamos peleando la mayor parte del día pero aún así, no lo
cambiaría por nada en el mundo. Es la mejor persona que conocí en
toda mi vida. Un hermano de verdad, el mejor. Por último, y no menos
importante, la pequeña princesa de la casa, Noah. Es un cielo y la
adoro demasiado.
Como casi todas las Navidades, nos iremos a casa de la hermana de
Stacey. Puros londinenses. Esos pijos que te miran por encima del
hombro por tener más que tú. No los soporto. No es que mi familia
tenga poco dinero, todo lo contrario. Pero es que a mi no me miran
como a ellos. Me miran como si fuera una intrusa en esa casa. Me
hacen sentir como que no encajo ahí. Aunque al fin y al cabo tienen
razón. Yo no soy como ellos. Tan solo soy esa niña de 5 años que
recogieron en un maldito orfanato por pena.